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A 10 años del Estudio Cubano de Desnutrición
Hospitalaria
Después de atender varios asuntos pendientes, y cumplir compromisos
contraídos, vuelvo a la Columna, esta vez con mis consideraciones
sobre el significado e impacto del Estudio Cubano de Desnutrición
Hospitalaria, del que se cumplen ya 10 años de realizado.
En otros tiempos he explicado el alcance y los resultados del Estudio
ELAN-CUBA, como fue denominado por los que estuvimos involucrados en
su gestión.[1] El Sitio de la Sociedad mantiene una entrada con
los resultados obtenidos tras su conclusión, y los artículos
publicados por el Grupo Cubano de Estudio de la Desnutrición
Hospitalaria en varias revistas internacionales.[2] En esta ocasión,
sin embargo, me centraré en los aspectos humanos de este tan
importante proyecto investigativo.
La génesis del Estudio ELAN-CUBA hay que trazarla hasta el IBRANUTRI,
siglas que identifican a la Encuesta Brasileña de Desnutrición
Hospitalaria, y que fue llevada a cabo por la Sociedad Brasileña
de Nutrición Parenteral y Enteral en el año 1998 en la
red de hospitales públicos del país suramericano. La Sociedad
Brasileña estaba interesada en exponer el estado de la desnutrición
entre los pacientes atendidos en los hospitales públicos, como
una forma de atraer la atención de las autoridades sanitarias
sobre este problema de salud, y las implicaciones de todo tipo que el
mismo comportaba. La constatación de que la mitad de los pacientes
encuestados estaba desnutrida fue tan poderosa que obligó a cambios
profundos en los modos de la provisión de cuidados alimentarios
y nutricionales a los enfermos atendidos en el Sistema hospitalario
público.
En aquel momento, la Sociedad Brasileña ocupaba la Presidencia
pro-tempore de la FELANPE Federación Latinoamericana de Nutrición
Parenteral y Enteral (hoy rebautizada como de Terapia Nutricional y
Metabolismo). Fue entonces natural que el IBRANUTRI evolucionara hasta
el Estudio ELAN Latinoamericano de Desnutrición Hospitalaria,
y que la FELANPE auspiciara su conducción en todos los países
de América Latina.
Con esta encomienda, una representación de la Junta Directiva
de la FELANPE, compuesta por los Dres. Isabel Correia, Antonio Carlos
Campos, Horacio Massotto, Victor Manuel Sánchez Nava y Alfredo
Matos, se reunió en La Habana con una representación de
la Sociedad Cubana de Nutrición Clínica y Metabolismo,
a los fines de darnos a conocer el diseño del Estudio ELAN, y
los objetivos a lograr.
El desafío para nosotros era enorme. Recién nos habíamos
constituido, y no como sociedad científica (pues en aquellos
momentos el Ministerio de Justicia había dictado una moratoria
sobre la creación de nuevas organizaciones y agrupaciones), sino
como un capítulo dentro de la Sociedad Cubana de Medicina Interna.
No teníamos experiencia en la conducción de estudios multicéntricos
(a fuer de ser sincero, muchos no se hubieran empeñado en un
proyecto de tal naturaleza a causa de la precariedad de recursos, y
sobre todo, voluntades); y lo que era más trascendente, la sola
idea de que se haría un estudio de alcance nacional para exponer
el estado nutricional de los enfermos atendidos en nuestros hospitales
levantaba muchas suspicacias, cuando no pensamientos encontrados.
A pesar de todo lo anterior, sí teníamos claro que no
podíamos negarnos a la realización de este Estudio, y
que era impensable que Cuba estuviera ausente de un esfuerzo investigativo
regional tan loable y necesario. El compromiso empeñado era presentar
el Informe final de la Encuesta en una sesión especial de trabajo
del VIII Congreso Latinoamericano de Nutrición Parenteral y Enteral
que se celebraría en la ciudad de Salvador de Bahía (Estado
de Bahía, Brasil), en Octubre del 2001. La Sociedad Cubana encargó
entonces al GAN Grupo de Apoyo Nutricional del Hospital Clínico-quirúrgico
“Hermanos Ameijeiras” (La Habana), quien ya era conocido
por conducir localmente un PRINUMA Programa de Intervención Alimentaria,
Nutricional y Metabólica, la redacción del protocolo de
trabajo, la supervisión de la conducción del Estudio,
la capacitación de los equipos de encuestadores, el procesamiento
de datos, la redacción del Informe final, y la diseminación
de los resultados.
Los especialistas del GAN obtuvieron el consentimiento de los directivos
del centro (no sin vencer reticencias y prejuicios) para realizar el
que sería el primer Estudio de Desnutrición hospitalaria
en un hospital cubano [3] para, de esta manera, poner a punto toda la
metodología, y, de paso, crear una historia de éxito a
fin de lograr la aprobación de los estamentos centrales para
la conducción del Estudio nacional.
En una prueba de madurez y determinación, todos los involucrados
coincidieron en el Grupo Cubano para el Estudio de la Desnutrición
Hospitalaria: entidad corporativa que reunió en un mismo espacio
de creación y actuación al GAN, la Sociedad Cubana, el
Instituto de la Nutrición e Higiene de los Alimentos (donde quedó
asentado el protocolo experimental), y el MINSAP.
Todavía quedaba un reto formidable: cómo conducir descentralizadamente
un estudio multicéntrico como éste. Para asegurar el éxito,
se redactaron procedimientos detallados sobre la administración
de las encuestas comprendidas en el diseño experimental, que
se entregaron a los equipos encuestadores; se organizaron talleres en
la sede del GAN para entrenar a los encuestadores en la aplicación
de las encuestas; y se construyó una aplicación sobre
ACCESS para OFFICE de Windows, a fin de “cargar” diariamente
los datos recolectados de los enfermos encuestados. Gracias al esfuerzo
de donantes y voluntarios, se imprimieron los formularios de las encuestas,
para facilitar el trabajo de los encuestadores locales. El GAN mantuvo
comunicación constante con los equipos de trabajo, con el objetivo
de solucionar tan pronto como fuera posible las mil y una dificultades
que pudieran presentarse durante la conducción real del Estudio.
Los datos recolectados de 1,361 enfermos encuestados en 12 hospitales
de 6 provincias del país quedaron reunidos en un contenedor único,
como paso previo al procesamiento de datos. Confirmando nuestras hipótesis,
de que en un universo caótico, no intervenido, la desnutrición
hospitalaria podría ser un importante problema de salud, el Estudio
ELAN-CUBA devolvió una frecuencia de desnutrición del
41.2%. El 11.1% de los encuestados estaba gravemente desnutrido. Finalmente,
teníamos un estimado confiable de la desnutrición en los
hospitales cubanos, obtenido mediante un protocolo metodológicamente
transparente y robusto.
Nada fue más satisfactorio que presentar estos resultados en
el VIII Congreso de la FELANPE, recibir la felicitación de los
colegas nuestros por haber llevado a feliz término tan ambicioso
proyecto, y comprobar que, después de Brasil, Cuba había
sido el país que más pacientes había aportado al
Estudio Latinoamericano.
En toda tarea como el Estudio ELAN-CUBA se reúnen muchas emociones
y afectos. No puedo mencionarlas todas. Sin embargo, me referiré
a 2 de ellas que, al menos a mí, me calaron hondo. La Dra. Isabel
Correia, del Brasil, afirmó orgullosamente en el acto plenario
del VIII Congreso FELANPE ya referido que el Estudio Latinoamericano
de Desnutrición Hospitalaria serviría para mostrar a los
escépticos de lo que podían ser capaces los “inditos”,
como muchos nos llamaban despectivamente. La representante de una gran
transnacional de la Farmacéutica y la Nutrición artificial
felicitó públicamente a la FELANPE, y las sociedades representadas
dentro de ella, por tan meticuloso estudio, y declaró que estaba
dispuesta a patrocinar un estudio de seguimiento para medir el impacto
nuestro como nutricionistas.
El Estudio ELAN-CUBA ha sido pródigo en publicaciones de alta
visibilidad internacional. Los resultados de este esfuerzo han aparecido
en revistas especializadas de Estados Unidos y la Unión Europea,
rompiendo el mito de que los investigadores cubanos no podrían
colocar sus contribuciones en inglés; así como del MERCOSUR.
Estos artículos constituyen un importantísimo marco referencial
para contextualizar nuestros esfuerzos y desempeños, actuales
y futuros.
Hoy estamos abocados a nuevos y trascendentales retos. Ha llegado el
momento de evaluar qué impacto ha tenido la Sociedad Cubana de
Nutrición Clínica y Metabolismo en la identificación,
tratamiento y prevención última de la desnutrición
hospitalaria, y si hemos sido efectivos en desterrar, o al menos atenuar,
las prácticas culturales asistenciales que impiden una correcta
provisión de cuidados nutricionales y alimentarios al enfermo
hospitalizado. Pero el otro reto significa indagar en la magnitud de
este fenómeno en el ámbito pediátrico. Durante
mucho tiempo se ha sostenido como una verdad que los niños recibían
una mejor atención nutricional que los adultos, y que los pediatras
estaban mejor preparados que los internistas para lidiar con las consecuencias
ominosas de la desnutrición asociada a la enfermedad. El completamiento
de la Encuesta de Desnutrición Hospitalaria Pediátrica
en 2 grandes centros de la ciudad capital ha puesto en duda estas afirmaciones,
y ha confirmado cuánto nos queda por hacer todavía en
aras de ofrecer a nuestros enfermos el mejor cuidado nutricional posible.
Espero que les sea útil.
Con mis mejores
afectos,
Dr. Sergio Santana Porbén.
El Editor.
Envíe sus comentarios
y opiniones a la dirección de correo electrónico: gan@hha.sld.cu
Referencias acotadas:
[1] Editorial
del 10 de Octubre del 2005. ¡Ya es oficial! Los resultados de
la Encuesta Cubana de Desnutrición Hospitalaria
[2] Estado actual
de la Desnutrición hospitalaria en Cuba. Disponible en: http://www.nutricionclinica.sld.cu/ELAN-CUBA.htm.
[3] Estado de la
desnutrición en el Hospital Clínico quirúrgico
"Hermanos Ameijeiras". Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/act/vol11_1_03/act07103.htm
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Fecha de Ultima Actualización: Sábado, 18 de Julio del
2009.