¿Por
qué cuesta tanto trabajo registrar el peso del paciente?
En los Editoriales
anteriores hemos explorado la asociación entre la pérdida
reciente de peso del paciente y el resultado de la intervención
quirúrgica. Iniciamos esta serie de comentarios con la presentación
del artículo clásico de Studley, donde por primera vez
se estableció esta asociación [Una
(siempre) oportuna mirada a los clásicos]. Seguimos después
con las reflexiones de un cirujano cubano sobre cómo la Cirugía
debe enfrentar y resolver los desafíos que representa la Intervención
Nutricional Perioperatoria [La
Cirugía ante los desafíos de los nuevos paradigmas de
la Nutrición Perioperatoria].
Ahora, en esta edición,
concluimos esta serie (al menos provisionalmente) con otro Editorial,
escrito esta vez por una Licenciada en Enfermería que ejerce
en el Grupo de Apoyo Nutricional del Hospital Clínico-Quirúrgico
"Hermanos Ameijeiras". Vayamos a las presentaciones.
La Lic. Alicia Espinosa
Borrás se graduó de una Maestría de Nutrición
en Salud Pública organizada por el Instituto de Nutrición
e Higiene de los Alimentos en 1996 - 1997, con un trabajo dedicado específicamente
al aseguramiento antropométrico del paciente hospitalizado, al
presentar un sistema para la obtención, registro e interpretación
correctas de las variables antropométricas del paciente hospitalizado.
El tema de su trabajo
de terminación de Maestría pudiera ser trivial, pero fue
la primera vez que una enfermera del área hospitalaria reunía
en un documento líneas de acción, procedimientos y estándares
de referencia para la correcta medición e interpretación
de los indicadores antropométricos del paciente, algo que siempre
había sido privativo de los centros de investigación de
nuestro país.
La Lic. Espinosa
Borrás se insertó después en la práctica
del Grupo de Apoyo Nutricional de su hospital de pertenencia, y tuvo
una destacada participación en la conducción del Estudio
Cubano de Desnutrición Hospitalaria. Precisamente en su Editorial
la Lic. Espinosa Borrás nos ofrece una visión de sus experiencias
en la realización de este estudio.
El peso del paciente
sigue siendo el indicador de elección del estado nutricional,
por ser sencillo, barato y extremadamente útil en el reconocimiento
de la desnutrición hospitalaria. Un correcto aseguramiento antropométrico
del paciente hospitalizado podría significar ahorros sustanciales
en acciones de Enfermería; esa, al menos, es la tesis que se
desprende de su Editorial. Cabe entonces la pregunta: ¿por qué
todavía hay tantos casos de pacientes que no son pesados al ingreso?
El Estudio Cubano
de Desnutrición Hospitalaria devolvió resultados alarmantes.
En apenas la mitad de las Historias Clínicas revisadas se había
registrado la talla y el peso del paciente en el momento del ingreso.
En sólo el 5% de estas Historias se había anotado el peso
habitual del paciente. Más preocupante aún fue la constatación
de que en muy pocas Historias se registraba evolutivamente el peso del
paciente a lo largo de su internamiento hospitalario.
Una vez más,
llama la atención de que sea tan difícil obtener, documentar
e interpretar correctamente un indicador tan sencillo como lo es el
peso actual del paciente. Es todavía más lamentable que
el personal de Enfermería haya perdido el hábito de registrar
el peso del paciente. Cuando
converso con mis profesores sobre estos temas, ellos siempre me refieren
como, en su época, la enfermera de la sala donde estaban estudiando
(o ejercían ya la profesión) dedicaba un día de
la semana para pesar a todos los pacientes ingresados, y anotaba escrupulosamente
los valores obtenidos del peso en la Historia Clínica. Estos
profesores referían con orgullo cómo tales enfermeras
alertaban tempranamente al equipo de salud sobre aquellos pacientes
que perdían peso sostenidamente, a fin de iniciar acciones oportunas
para revertir tal situación.
¿Por qué
esta costumbre nos parece tan extraña y a la vez tan lejana?¿Debemos
resignarnos a perder una información tan valiosa del paciente?
En los momentos actuales, donde se hace imperioso emplear de forma eficaz
los recursos que tenemos, ¿no nos hemos puesto a pensar que el
conocer la evolución del peso del paciente podría ser
una vía para lograr una mejor atención asistencial? Si
tenemos en cuenta que la enfermera es la que en definitiva pasa la mayor
parte del tiempo al lado del paciente, que se vuelve confidente de sus
penas y temores, y que le corresponde un papel preponderante en la conducción
de las acciones terapéuticas prescritas al paciente, sólo
es lamentable que tengamos que renunciar a un dato tan valioso.
Pienso que el Editorial
de la Lic. Espinosa Borrás puede contener respuestas a algunas
de estas preguntas. Por lo menos, es otro alerta acerca de cuánto
nos falta para lograr la excelencia en nuestro trabajo. Muchas veces
se me acercan enfermeros y enfermeras interesados en la actividad investigativa.
Pues bien, determinar las posibles causas de por qué no se pesa
al paciente hospitalizado, y proveer posibles soluciones podrían
ser líneas de investigación muy productivas, y sobre todas
las cosas, muy útiles.
Espero que les sea útil.
Con mis mejores afectos,
Dr. Sergio Santana Porbén.
El Editor.
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Editorial Invitado:
Lic. Alicia Espinosa Borrás. El aseguramiento antropométrico
del paciente hospitalizado.
2003 © Sociedad Cubana de Nutrición Clínica.
Fecha de Ultima Actualización: Domingo 23 de Marzo del 2003.