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Los desafíos
y los compromisos del Apoyo nutricional en las Peritonitis Terciarias.
Aunque el término
de Peritonitis Terciaria fue incorporado al lenguaje médico-quirúrgico
como una nueva denominación para las formas evolutivas muy graves
de peritonitis en ocasión del Congreso Internacional sobre Infección
Intraabdominal de Hamburgo (Alemania, 1987), éste comenzó
realmente a difundirse, al menos en nuestro medio, con la publicación
en la revista World Journal of Surgery (Marzo-Abril, 1990) de los principales
temas debatidos en aquella reunión científica.
En la literatura
especializada anterior a este evento ya aparecían con frecuencia
términos tales como peritonitis persistente, recurrente, residual,
incontrolable, etc., que quizás fueron los antecedentes de esta
nueva nomenclatura. Esta nueva definición unifica todos aquellas
denominaciones preexistentes, a la vez que da continuidad evolutiva
a los conceptos de Peritonitis primaria y secundaria, en concordancia
con la clasificación usada desde años antes. De forma
general, el término de Peritonitis terciaria sirve para describir
a un paciente portador de una sepsis oculta, con manifiesta hiperdinamia
cardiovascular, hipermetabolismo, fiebre de bajo grado, leucocitosis,
exudado peritoneal escaso, en el que se aíslan gérmenes
diferentes a los observados en los estados iniciales de las peritonitis,
y al que las reintervenciones y el manejo intensivo no logran salvar
de un desenlace fatal.
La patogenia de
este cuadro evolutivo de sepsis (que en un inicio fue peritoneal) se
ha explicado como la concurrencia de tres fuentes diferentes: la microcirculación,
la respuesta inflamatoria del hospedero y el tracto gastrointestinal.
La microcirculación participaría a través de los
fenómenos conocidos de isquemia-reperfusión, agregación
de neutrófilos, y daño endotelial, en la que los radicales
libres de oxígeno y los mediadores proinflamatorios están
involucrados como actores. Por su parte, la respuesta inflamatoria del
hospedero participaría por la liberación y activación
de numerosos mediadores y efectores de una respuesta inmune exagerada,
autoperpetuada e incontrolable.
El tracto gastrointestinal
en desuso es un contribuyente importante de las Peritonitis terciaria.
En efecto, la pérdida de las funciones de barrera, digestivo-absortivas
e inmunológica (entre otras) convierten a este tracto gastrointestinal
en desuso en un foco infeccioso e inflamatorio iniciador y/o perpetuador
de la agresión peritoneal inicial. La concurrencia de un tracto
gastrointestinal en desuso (o como otros dirían, "en reposo"),
la colonización y el sobrecrecimiento bacterianos, el aporte
insuficiente o nulo de nutrientes al enterocito y la agresión
quirúrgica, anestésica y farmacológica, resulta
en atrofia gastrointestinal, traslocación bacteriana y migración
transmural, malabsorción, trastornos en la operación de
las vías metabólicas, e inmunodepresión (por sólo
citar algunas). Por si todo esto fuera poco, el tracto gastrointestinal
en desuso también puede actuar como un inductor de la liberación
de mediadores inflamatorios desde el hepatocito.
El diagnóstico
de este nuevo tipo de infeccción intraabdominal se basaría
en los signos: 1) los antecedentes o "credenciales":
paciente con peritonitis grave ingresado en las Unidades de Cuidados
Críticos de las instituciones hospitalarias, que ha sufrido varias
laparotomías e "invasiones", mal distribuido y peor
nutrido, sujeto de múltiples antibióticos, concurrentes
o secuenciales (entre otras drogas); 2) el estado peritoneal:
exudado serohemático o seropurulento, no abundante ni fétido,
sin origen demostrable, sin gérmenes, o en el que se aíslan
microorganismos oportunistas y/o multirresistentes; y 3) el comportamiento
clínico-humoral: la hiperdinamia cardiovascular, la hipercatabolia,
y la disfunción y/o falla múltiple de órganos.
El diagnóstico diferencial de la Peritonitis terciaria debe hacerse
ante: 1) las peritonitis persistentes por la presencia de focos "nuevos"
o no controlados, 2) los pacientes con cuadros de sepsis grave y Disfunción/Falla
Múltiple de Organos no relacionados con el abdomen, y 3) aquellos
con afecciones intraabdominales sin sepsis.
A pesar del fatalismo
de muchos autores, el tratamiento de la Peritonitis terciaria es posible.
Los esfuerzos deben orientarse en primer lugar a la prevención,
esto es, el manejo adecuado de los aspectos quirúrgicos e intensivos
de las peritonitis iniciales, incluyendo la posibilidad de relaparotomías
tempranas cuando se requieran. Una vez identificado el enfermo con Peritonitis
terciaria, el tratamiento específico comprendería evitar
nuevas relaparotomías (o intentar aquellas "limitadas"),
modificar el sostén vital intensivo, incorporar anti-inflamatorios,
antioxidantes e inmunomoduladores a la batería farmacoterapéutica,
y ensayar la depuración de toxinas y mediadores, entre otras
medidas.
Dentro del sostén
vital intensivo, el soporte nutricional tendría un papel protagónico.
La Nutrición enteral (o cuando menos los esquemas "mixtos"
de Nutrición Artificial) es un arma potencial, aún no
explotada lo suficiente, para detener y revertir la perpetuación
de la agresión, el estado séptico y la Disfunción/Falla
Múltiple de Organos. Así, el aporte de alimentos y/o nutrientes
(incluyendo vitaminas, oligoelementos, inmunonutrientes, etc.) por cualquier
nivel del tracto digestivo con funcionalismo conservado se convierte
en un pilar del tratamiento: del aprovechamiento metabólico del
tubo digestivo depende en gran medida la supervivencia del paciente.
A modo de resumen,
y sin improvisar sobre definiciones ya establecidas, pienso que debería
avanzar una definición operativa de la Peritonitis terciaria
como: "la forma evolutiva subaguda de una peritonitis grave (primaria/secundaria,
espontánea/post-lesional) que persiste sin foco demostrable,
con cambios en el exudado y los gérmenes del peritoneo, y cuadros
hiperdinámico e hipermetabólico concurrentes con sepsis
grave y Disfunción/Falla Múltiple de Organos que conducen
frecuentemente a la muerte, y cuyo tratamiento será fundamentalmente
preventivo. Una vez establecida, la conducta será limitar las
reintervenciones, modificar el soporte vital intensivo, y adoptar las
medidas para encauzar la microcirculación, la respuesta inflamatoria
y el tracto digestivo".
Si estas reflexiones
fueran creíbles, pero sobre todo, si el tema suscita interés
y motivación, no estaríamos satisfechos, pero sí
convencidos de que el término de Peritonitis terciaria existe
más allá de una clasificación, en pacientes muy
graves que ahora mismo esperan nuestra respuesta. Espero que muy pronto
aparecerán más conmunicaciones y enfoques que contribuirán
a rescatar vidas de esta nueva forma de sepsis y falla orgánica.
Dr. Alfredo S.
Calas Rodríguez.
Especialista de Primer Grado en Cirugía General.
Intensivista.
Profesor Asistente de Cirugía.
Unidad de Cuidados Intermedios Polivalente.
Hospital Clínico-Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras".
San Lázaro # 701 entre Belascoain y Marquéz González.
Centro Habana.
Ciudad Habana.
Cuba.
Dirección
de Correo electrónico: Dr. Alfredo
Calas Rodríguez