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La Enfermera en
el Aseguramiento Antropométrico del paciente hospitalizado.
La desnutrición
hospitalaria es un problema de salud en nuestras instituciones, si juzgamos
por los resultados del Estudio
ELAN-CUBA. De todos es sabido el efecto perjudicial que tiene la
desnutrición sobre la evolución natural de la enfermedad
en el paciente y la respuesta al tratamiento médico-quirúrgico.
Por lo tanto, nadie discute la importancia de las medidas necesarias
para reconocer, tratar y prevenir esta situación. Pero, ¿cómo
podemos llevar a vías de hechos estas medidas? Ciertamente, es
necesario obtener información del paciente que nos permita evaluar
su estado nutricional.
La obtención,
registro e interpretación de las medidas antropómetricas
del paciente es primordial para el correcto reconocimiento y tratamiento
de la desnutrición hospitalaria. El peso del paciente sigue siendo
el estándar de elección en la indagación nutricional
del paciente. La
obtención del peso del paciente es, por demás, un proceder
de Enfermería bastante sencillo, y sólo requiere tener
una balanza cercana a la cama del paciente y la disponibilidad del mismo
para ser pesado. Sin embargo, ¿recibe este sencillo indicador
la importancia que se merece?
Si nos remitimos
otra vez al estudio ELAN-CUBA, las conclusiones son para preocuparse.
ELAN-CUBA encontró que apenas la mitad de los pacientes era pesado
y tallado en el momento del ingreso. En el 95% de las historias clínicas
revisadas no había una elaboración ulterior de este dato,
o anotaciones sobre el peso habitual del paciente. Más alarmante
aún, sólo en el 5% de las ocasiones se encontró
una referencia a la evolución del peso del paciente durante la
estadía hospitalaria. Todo ello, a pesar de existir una balanza
cercana a la cama del paciente.
La enfermera asistencial
debe tener como norma pesar a los pacientes al ingreso y al egreso.
Si la estadía hospitalaria se prolongara por más de una
semana, el pesaje del paciente debe realizarse, al menos, una vez a
la semana. El peso actual del paciente debe reflejarse siempre en la
Hoja de Signos Vitales de la Historia Clínica. La enfermera debe
construir la curva ponderal del paciente, y alertar al resto del equipo
básico de asistencia sobre aquellos pacientes con una curva ponderal
negativa, máxime si están en vísperas de ser intervenidos
quirúrgicamente, o son sujetos de tratamientos radiantes o quimioterápicos.
Las observaciones de la enfermera asistencial sobre la evolución
del peso del paciente deben documentarse en el Proceso de Atención
de enfermería (PAE).
Aunque las acciones
enumeradas son suficientes para la mayoría de los pacientes hospitalizados,
todavía quedará una pequeña proporción en
los que será necesario un diagnóstico antropométrico
más intensivo. Algunos ejemplos pudieran ser: los pacientes encamados
o postrados, aquellos con edemas, los que han sufrido la amputación
de uno o más miembros, y los ancianos deformados por enfermedades
osteoartrósicas. En ellos, sigue siendo importante la obtención
de la talla y el peso con la mayor exactitud posible. También
habrá un subgrupo de pacientes en los que interese el registro
de otros indicadores antropométricos para tener una visión
más integradora de los cambios ocurridos en su composición
corporal.
Es entonces que
se justifica la existencia dentro de un Grupo de Apoyo Nutricional hospitalario
de una enfermera que esté especializada en el aseguramiento antropométrico
del paciente, y a la que le tocaría cumplir tareas generales
y específicas, como las que se enumeran a continuación:
Adiestrar
a la enfermera asistencial en la técnica del correcto tallado
y pesaje del paciente.
Verificar la realización correcta de los procederes
antropométricos y su adecuada documentación.
Ayudar en la correcta interpretación de los resultados
antropométricos.
Realizar
técnicas más demandantes tecnológicamente, limitadas
a pacientes escogidos, como pueden ser la medición de los pliegues
cutáneos grasos.
Elaborar los procedimientos necesarios para la reproducción
sin error de estas técnicas.
Las accciones enumeradas
anteriormente deben estar integradas en un Programa de Intervención
diseñado específicamente para el reconocimiento y tratamiento
de la desnutrición hospitalaria.
A primera vista
pudiera parecer que es un trabajo excesivo, sobreañadido a la
carga actual de responsabilidades de las enfermeras y enfermeros asistenciales,
pero sólo se trata de organizar mejor la labor de la Enfermería.
Una mejor organización de la atención de Enfermería
(donde se incorpore el aseguramiento antropométrico del paciente)
pudiera resultar en una menor tasa de complicaciones, y con ello, una
disminución de la demanda de cuidados de enfermería y
una mejor calidad de asistencia percibida por el paciente, sus familiares,
y el equipo básico de trabajo por igual.
Lic. Alicia Espinosa
Borrás.
Grupo de Apoyo Nutricional.
Hospital "Hermanos
Ameijeiras".
Ciudad Habana, Cuba.
Dirección
de Correo electrónico: Lic. Alicia
Espinosa Borrás