Sociedad Cubana de Nutrición Clínica

 

 

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Reflexiones en torno a la Alimentación y la Nutrición en el Daño Renal Crónico.

El estado nutricional del paciente con daño renal irreversible (IRC) continúa preocupando por igual a los profesionales de la Nefrología, los nutricionistas, y otros especialistas afines.

Desde los comienzos de la Hemodiálisis (HD) como método sustitutivo de la función renal (allá por la década de los '30) se ha reconocido a la Alimentación y la Nutrición como pilares fundamentales del abordaje terapéutico de la IRC, en su doble propósito de tratamiento sintomático y de prevención de la progresión del daño renal. De esta etapa hemos heredado las dietas restrictivas en su contenido proteico como el paradigma de elección en el tratamiento dietoterapéutico de la IRC. Pero cabría preguntarse: ¿estos modelos de acción y pensamiento se han traducido en un mejor estado nutricional del paciente nefrópata crónico necesitado de HD?

El Estudio Cubano de Desnutrición Hospitalaria (ELAN-CUBA) demostró que el 62.5% de los pacientes con IRC en HD de mantenimiento estaba desnutrido. Un estudio (aún inédito) conducido en el Programa de Hemodiálisis del Servicio de Nefrología del Hospital Clínico-Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras" reveló una tasa de desnutrición del 46.1%. A pesar de tan dramáticas estadísticas, esta situación no afecta sólo a nuestro país. La literatura científica internacional documenta tasas de desnutrición similares [25- 70%] en los Servicios de Nefrología y los Programas de Hemodiálisis de los países desarrollados ubicados en el llamado Primer Mundo.

La epidemiología de la desnutrición en la IRC se agrava por las peculiaridades demográficas de esta subpoblación de pacientes, y podemos citar a los ancianos y los diabéticos entre los grupos más vulnerables a la desnutrición.

Nuestras instituciones sanitarias se esfuerzan por brindar una atención integral al paciente con IRC en HD. En este apartado cabe mencionar los programas de apoyo alimentario dirigidos a mejorar la disponibilidad de determinados alimentos básicos, y de transportación para asegurar el cumplimento de la terapia dialítica. Pero ello no es suficiente, aparentemente. En la mayoría de estos pacientes se observa una reducción importante de la masa muscular corporal y pérdida de los tejidos grasos. Los cambios observados en la composición corporal, unidos a los desórdenes del medio interno, los trastornos hormonales, el aumento de las demandas metabólicas, y la agresión resultante de la exposición a los tratamientos sustitutivos de la función renal pueden explicar la perpetuación del deterioro nutricional, y con ello, una tasa incrementada de morbimortalidad, el fracaso de las terapias dialíticas, y la erogación de recursos humanos, técnicos y monetarios cuantiosos en este subgrupo de pacientes.

El momento actual debe caracterizarse entonces por la búsqueda de nuevos paradigmas en el cuidado nutricional de estos pacientes, aunque para ello haya que vencer la (natural) resistencia al cambio. ¿Qué tenemos a nuestro favor? Los métodos de evaluación del estado nutricional son baratos y asequibles. Nunca se insistirá lo suficiente en el registro de la curva ponderal de estos pacientes, y la documentación de los cambios a corto plazo que ocurran en el peso corporal. El monitoreo bioquímico debe incluir siempre la determinación de la Albúmina sérica, un predictor poderoso de morbimortalidad a corto plazo. La manipulación de la información resultante del seguimiento de estas cohortes de pacientes puede hacerse más eficiente con el diseño e implementación de programas de gestión informática. Las nuevas tecnologías en la adquisición, reducción y diseminación de la información contribuiría a la toma de decisiones rápidas y consensuadas.

El tratamiento dietético de estos pacientes debe ser lo más personalizado posible. Este deseo debe armonizarse con la dinámica diaria de nuestros Servicios, que aún no están preparados para ello.

Por último, en estos momentos se proponen alternativas que pudieran representar pasos importantes en la intervención nutricional en la IRC. El uso de cetoanálogos, la explotación de la soja como una proteína renoprotectora, los suplementos de aminoácidos esenciales, entre otras variantes, pudieran convertirse en el futuro mediato en excelentes opciones. Valdría la pena aunar criterios al respecto, y lograr una conciencia administrativa, directiva y estructural que respalde estos proyectos futuristas, con el último fin de brindarles a nuestros pacientes una calidad de vida mejor percibida.

Lic. Alberto Anias Martínez.
Enfermero Especializado en Nefrología
Departamento de Hemodiálisis
Servicio de Nefrología
Hospital "Hermanos Ameijeiras"
Ciudad Habana, Cuba

Dirección de Correo electrónico: Lic. Alberto Anias Martínez

 

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