Desnutrición
hospitalaria: ¿Causa oculta de fracaso terapéutico y encarecimiento
de los servicios de salud?
En esta época
de globalización y crisis económica y financiera, la provisión
de los cuidados de salud descansa sobre bases de tecnología de
avanzada y costosa, que encarecen sobremanera los sistemas de salud,
inclusive en los países de alto nivel de desarrollo económico.
Los administradores de salud suelen depender de, y dar prioridad a,
los avances tecnológicos en el campo diagnóstico y terapéutico.
Con frecuencia se tiene más en cuenta garantizar la realización
de estudios imagenológicos complejos, o la administración
de antimicrobianos de última generación, que el mantener
o recuperar un buen estado nutricional.
La ayuda nutricional
comienza a hacerse necesaria cuando la maquinaria biológica pierde
la capacidad de abastecerse a sí misma adecuadamente, lo cual
ocurre bajo una gama de circunstancias disímiles que el médico
práctico debe conocer y dominar. Estas oscilan desde la incapacidad
socioeconómica para obtener los alimentos, hasta el ámbito
de los sistemas biológicos celulares, donde la pérdida
de las respuestas adaptativas y autorregenerativas ante cambios energéticos
producidos en su entorno -como puede ser un procedimiento quirúrgico-,
condiciona la aparición de estados entrópicos.
El Grupo de Apoyo
Nutricional (GAN) es el mejor capacitado para documentar y diseñar
un programa de intervención alimentario-nutrimental y metabólica
en una institución hospitalaria. El grado de complejidad con
que el GAN es organizado dentro de un hospital puede reflejar numerosas
influencias que incluyen políticas nacionales, posición
geográfica, disponibilidad comercial de alimentos y nutrimentos,
facilidades locales, e intereses especiales dentro de la filosofía
médica y del propio centro hospitalario.
A medida que la
nutrición se acepte cada vez más como parte necesaria
y fundamental de una atención médica de excelencia, los
hospitales de todas las categorías deberán crear sistemas
para realizar intervenciones diagnósticas y alimentario-nutrimentales.
El impacto económico
que un programa de intervención alimentario-nutrimental y metabólica
generará sobre el sistema presupuestario del hospital es un elemento
cardinal para la estimación de su eficiencia y factibilidad.
Este debe estar en consonancia con el principio político y ético
de nuestro Gobierno de optimizar los recursos en un sistema de salud
en que éstos se aplican sin restricción en la solución
de los problemas de salud de cada uno de los ciudadanos, y ésta
ha sido siempre la política del Ministerio de Salud Pública.
Sin embargo, la
situación económica de nuestro país impone una
reorientación del enfoque administrativo sobre los costos y cómo
el GAN puede contribuir a disminuirlos, y para ello se deben tener en
cuenta los elementos básicos siguientes:
· Los servicios
de salud son gratuitos para la población, pero exigen desembolsos
encubiertos del Estado.
· La austeridad financiera y la eficiencia en la utilización
de los recursos es el camino obligado para mantener y desarrollar los
beneficios de un sistema de salud que, por voluntad política,
depende exclusivamente del fondo presupuestario del Estado.
· El criterio de ser eficientes en la utilización de los
recursos deberá abrirse paso en la mentalidad de todo el equipo
de salud para aportar al presupuesto hospitalario, en vez de desangrarlo.
Lamentablemente,
numerosos centros hospitalarios tienen dirigentes administrativos que
cuestionan la necesidad de priorizar el desarrollo de Grupos de Ayuda
Nutricional. En otros se crean sobre bases obsoletas, sin tener en cuenta
que en sus principios básicos se encierra un concepto de tecnología
de avanzada. Se hace necesario e impostergable lo que algunos expertos
en GAN describen como "navegar en aguas político-administrativas",
que a menudo son lóbregas y llenas de obstáculos e incomprensiones.
El desafío está planteado explícitamente: para
triunfar, los equipos de apoyo nutricional deben diseñar políticas
y principios de trabajo que permitan establecer nuevos objetivos y metas
a alcanzar, y donde las direcciones administrativas expresen una voluntad
política acorde con los nuevos tiempos, y adopten paradigmas
y retos que sirvan para brindar un servicio de salud que aspire a la
excelencia.
Dr. Jesús
Barreto Penié
Jefe del Grupo de Apoyo Nutricional (GAN)
Hospital Clinico-Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras"
Dirección
de Correo electrónico: Dr. Jesús
Barreto Penié
Nota del Editor:
Este Editorial apareció originalmente como una Carta al Editor
en la Revista Cubana de Alimentación y Nutrición 2001;15(1):78-9.
La versión que aquí se presenta ha sido editada mínimamente,
sin que ello atente contra la intención primaria del autor.