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Galería de Fundadores.

IN MEMORIAM: Dr. Ancel Keys (1904 - 2004).

 

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El Dr. Ancel Benjamin Keys nació en la ciudad de Colorado Springs (Colorado, Estados Unidos) el 26 de Enero de 1904, y murió en la ciudad de Minneapolis (Minnesota, Estados Unidos), el 20 de Noviembre del 2004, a pocos meses de arribar a su cumpleaños 101. Su trayectoria profesional fue tan prolongada (se mantuvo vital y activo hasta los últimos meses de su longeva existencia), y sus aportes a las ciencias de la Alimentación y Nutrición tan vastos, que se hace difícil resumirlos en unas pocas líneas.

Los padres adolescentes del Dr. Keys se mudaron poco después del nacimiento del niño a la ciudad de California, en parte como respuesta al reclamo del tío, Lon Chaney, ya un reconocido actor del cine silente.Eventualmente la familia se asentó en la ciudad de Berkeley, destacada por albergar la Universidad del mismo nombre, y que después ejerció tanta influencia sobre el joven Ancel.

Sin embargo, su carácter testarudo e impetuoso no permitió prever en los inicios el destino que le estaba reservado. De joven trabajó extrayendo guano en las cavernas de Arizona, oro en las minas de Colorado, y madera en campamentos de leñadores. Habiendo iniciado estudios de Química en la Universidad de Berkeley, se enroló como mecánico en una tripulación que zarparía hacia China. Al regreso, se graduó de Ciencias Políticas y Económicas en 1925 para terminar trabajando en una tienda de la cadena Woolworth’s. Finalmente, Keys encontró su camino, y se matriculó en 1927 en una Maestría de Zoología en la propia Berkeley, la que completó en 6 meses.

Con el título de Máster en el bolsillo, Keys siguió un Doctorado en Oceanología y Biología en el Instituto Scripps de Oceanología de California. Ya como Dr. Keys, viajó en 1930 a Copenhagen (Dinamarca) para trabajar a las órdenes del Premio Nobel August Krogh, en las investigaciones acerca de cómo las anguilas eran capaces de regular el contenido corporal de sodio al migrar entre el agua salada del mar y la dulce de los ríos. Todavía le alcanzó el tiempo para terminar otro Doctorado esta vez en Fisiología en el King’s College de Cambridge (Inglaterra).

En una decisión que después resultaría providencial para su carrera, el Dr. Keys rechazó un puesto fijo en Cambridge para regresar a los Estados Unidos, y entrar en el Laboratorio de Fatiga ubicado en el campus de la Universidad de Harvard, donde abrió una línea de investigación sobre los mecanismos de adaptación del organismo humano a las condiciones extremas: una anticipación del que sería denominado después como el "Experimento Minnesota". Como parte de estas investigaciones, el Dr. Keys permaneció 10 días en los Andes a 20,000 pies de altitud, para medir la influencia de la altura sobre la constancia de los gases sanguíneos, y retirando muestras de su propia sangre para validar sus observaciones. Estos experimentos fueron repetidos 30 años después, para evaluar la capacidad adaptativa a las alturas extremas de los sujetos más viejos.

En 1937, el Dr. Keys regresó a la Universidad de Minnesota en calidad de Profesor, y con la encomienda de lo que después sería identificado como el Laboratorio de Higiene Fisiológica (el mismo nombre su propia creación). Alojado inicialmente en un espacio improvisado bajo las gradas del estadio universitario de fútbol, el Laboratorio sería clave en el desarrollo de importantes acontecimientos para las ciencias de la Alimentación y la Nutrición. El Dr. Keys dirigió el Laboratorio desde 1939 hasta su retiro en 1975.

La creación de las raciones K del soldado.

Habiendo conocido el Gobierno norteamericano de los trabajos del Dr. Keys sobre la adaptación del organismo humano a las alturas, le comisionó la creación de raciones alimentarias nutricionalmente adecuadas para los soldados en campaña, como parte de los esfuerzos bélicos una vez que los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial. Como resultado del trabajo del Dr. Keys, se crearon las que después fueron denostadas como las infames raciones K, compuestas de galletas, chorizo deshidratado, y chocolate: elementos todos que podían ser adquiridos en la tienda más cercana. La Secretaría de Guerra aprobó el proyecto, y las raciones K se produjeron por millones, y se convirtieron en parte indispensable del atuendo de guerra del Ejército. Si bien los soldados se quejaron siempre del pequeño tamaño de las raciones, lo cierto es que la propuesta del Dr. Keys fue reconocida cuando 25 reclutas quedaron a la deriva durante 10 días en los mares del Sur del Pacífico a bordo de un avión de carga semisumergido acompañados solamente de 25 raciones K y un galón de agua.

El Experimento Minnesota.

El final de la Segunda Guerra Mundial: el evento global más catastrófico hasta la fecha corriente, había dejado tras de sí millones de muertos, desplazados, y hambrientos. La economía de toda la Europa estaba en ruinas, y la capacidad de alimentar a grandes poblaciones humanas que aún no se habían recuperado de los horrores de la guerra recién concluida representaba un enorme reto para los Estados Unidos.

Cuando se le consultó sobre el tema, el Dr. Keys formuló las preguntas a responder: ¿Cómo una alimentación insuficiente afectaría fisiológica y psicológicamente a las personas civiles? ¿Cuál sería la forma más efectiva de rehabilitar nutricionalmente a los afectados? El diseño experimental para responder a estas interrogantes sería extremadamante sencillo, pero totalmente inadmisible desde la perspectiva ética actual: reunir a sujetos que accedieran voluntariamente a pasar hambre mientras sostenían una actividad física intensa y desproporcionada, y después realimentarlos, para estudiar primero los cambios que ocurrieran en el organismo durante la fase de deprivación nutrimental, y después la respuesta a la restitución alimentaria.

El hoy famoso "Experimento Minnesota" se condujo en las instalaciones del Laboratorio de Higiene Fisiológica de la Universidad de Minnesota entre Noviembre de 1944 y Junio de 1946. Los 36 participantes se reclutaron entre más de 1,000 objetores de conciencia del Ejército que querían hacer una diferencia en su contribución al esfuerzo de guerra del país. Todos fueron albergados durante la conducción del experimento en las instalaciones del laboratorio, y tras un período de adaptación, colocados en un esquema de reducción de peso de forma tal que perdieran el 25% del peso inicial. Junto con la reducción de las raciones alimentarias, los participantes tenían que desplegar una importante actividad física que superara en más del doble los ingresos alimentarios.

Los resultados de semejante experiencia han quedado registrados en el ya clásico libro en 2 partes "The Biology of Human Starvation"/La Biología de la Desnutrición humana, aparecido en 1950, y que todavía sorprende por la extraordinaria repercusión que pueden tener los cambios en el régimen alimentario sobre todos los dominios del estado de salud del ser humano.

El Estudio de los Siete Países.

Los resultados del Experimento Minnesota condujeron al Dr. Keys a pensar en otra dirección: ¿Por qué los norteamericanos hombres de negocios, tenidos como los mejor alimentados del mundo, sufrían de altas tasas de enfermedades cardíacas? ¿Por qué la enfermedad cardíaca había declinado en su frecuencia en la Europa devastada por la guerra, y enfrentada a raciones alimentarias reducidas?

Este fue el origen del "Estudio de los Siete Países": el primer estudio prospectivo del efecto de la dieta sobre la salud del ser humano. Lanzado en 1947, el Dr. Keys reunió inicialmente a 283 sujetos supuestamente sanos, quienes fueron monitoreados estrechamente por los siguientes 40 años. Al final del período de observación, solo sobrevivían 54 de ellos: apenas el 20% del tamaño original de la serie. La mayoría de los restantes había muerto de infarto del corazón. El Dr. Keys publicó los primeros reportes en los que señaló una asociación estrecha entre el Colesterol sérico y la ocurrencia de infartos cardíacos.

Los primeros resultados fueron recibidos con mucho escepticismo y sometidos a críticas demoledoras por quienes acusaron al Dr. Keys de haber manipulado los datos para sostener sus hipótesis. Otros señalaron que una cosa era una asociación estadística y otra completamente distinta una relación causa-efecto. Todavía existió una tercera corriente crítica que hipotetizó que el efecto significativo visto en sujetos norteamericanos se desvanecería cuando se añadieran a la base de datos las observaciones hechas en otros países.

A fin de responder a sus críticos, el Dr. Keys amplió el estudio para incluir datos de 12,000 hombres con edades entre 40 - 59 años de 16 comunidades en Italia, las islas de Grecia (en particular Creta), Yugoslavia, los Países bajos, Finlandia, Japón, y otras regiones de los Estados Unidos. Estas comunidades se seleccionaron por sus dispares hábitos dietéticos y una composición demográfica homogénea de la población rural, donde, se suponía, se registrarían regímenes alimentarios "puros", no contaminados por las grandes ciudades.

El Dr. Keys pronto reveló que en aquellas comunidades (como la finlandesa) donde la grasa constituía una parte importante de la dieta regular, las cifras de Colesterol sérico eran las más elevadas, y máximas las tasas de mortalidad por infarto coronario. De hecho, entre los finlandeses la tasa de ocurrencia de infarto coronario era de 992 por cada 10,000 habitantes. En constraste con este resultado, en el Japón, con una dieta dominada por los vegetales, el arroz y el pescado hervido, y donde el aporte de la grasa era mínimo, tenía una tasa de ocurrencia casi 10 veces menor. Pero el resultado más desconcertante fue que el infarto coronario en la isla de Creta era casi inexistente: 9 por 10,000 personas. La dieta regular de los cretenses, después se comprobó, aportaba frutas, vegetales, pastas alimentarias, pan y aceite de oliva, y el pescado, la carne y los lácteos se usaban como condimentos. Esta composición nutrimental se asoció fuertemente con una capacidad cardioprotectora, a pesar de que la grasa alimentaria representaba el 35% del contenido energético total.

Los estudios del Dr. Keys abrieron así una nueva dimensión en el estudio de la relación grasa alimentaria-enfermedad coronaria: no solo era importante la cantidad de la grasa alimentaria, sino también la fuente de la misma (animal/vegetal) y la composición química, poniendo sobre el tapete la relación entre el estado de salud y la proporción en la dieta de los ácidos grasos w6 y w3. Las observaciones del Dr. Keys fueron reinvindicadas cuando el Gobierno finés logró disminuir en más de la mitad la mortalidad por enfermedad cardíaca después de una campaña promotora de salud sobre el vínculo entre la composición grasa de la dieta y el estado de salud.

Los hallazgos del Dr. Keys sobre el vínculo dieta-salud fueron difundidos en varios libros como "Eat Well, Stay Well"/Coma bien, Siéntase bien (1959), "The Benevolent Bean"/El frijol benevolente (1967), y "Eat Well, Stay Well the Mediterranean Way"/Coma bien, Siéntase bien a lo Mediterráneo (1975), que popularizó el concepto de la Dieta mediterránea como un paradigma de la alimentación saludable.

A pesar de su preeminencia como nutricionista, el Dr. Keys rehuía muchas veces los homenajes y las presentaciones públicas. En ocasiones podía ser reservado, e incluso brusco e hiriente. Gustaba de defender apasionadamente sus argumentos, apoyándolos con la enorme masa de datos y observaciones que había reunido pacientemente durante largos años de trabajo e investigación. Se mantenía al margen de las organizaciones profesionales y académicas dedicadas a la Nutrición. De hecho, no integraba el Consejo de Alimentación y Nutrición de la Asociación [Norte]Americana de Medicina. Tampoco participaba en los Comités Asesores de los Institutos Nacionales de la Salud, ni de la Junta de Alimentación y Nutrición del Consejo Nacional de Investigación, ni se involucró en la Sociedad [Norte]Americana de Nutrición Clínica. Tal vez en ello haya influido el hecho de que no era médico. Puede ser también que decidiera seguir su propio camino, alejado de la "Nutrición académica". No obstante, siempre estaba dispuesto a brindar conferencias y charlas en diversas reuniones científicas, y compartir sus experiencias y conocimientos con colegas y estudiantes por igual.

Epílogo.

La labor del Dr. Keys ha sido fundamental para moldear a las ciencias de la Alimentación y la Nutrición en la forma como la conocemos hoy: como la equilibrada combinación de un sólido pensamiento téorico, diseños experimentales sencillos pero eficaces, disciplina y perseverancia, un exhaustivo procesamiento estadístico-matemático, sin rehuir ninguna de las herramientas disponibles (gracias al Dr. Keys, las funciones de regresión lineal encontraron su lugar en la Epidemiología de la desnutrición), una audaz interpretación de los datos obtenidos, y una constante revisión de las evidencias experimentales.

Fuentes:

• Blackburn, Henry. Nota sobre Ancel Keys. University of Minnesota.
• The American Physiological Society. Ancel Keys. Nota para la prensa. 2004.
• Brody JE. Dr. Ancel Keys, 100, Promoter of Mediterranean Diet, Dies. Obituario. The New York Times. 23 de Noviembre del 2004.
• Ancel Keys. Wikipedia, the free encyclopedia.
• VanItallie TB. Ancel Keys: a tribute [Commentary]. Nutrition & Metabolism 2005;2:4.

Lecturas recomendadas:

• Kalm LM, Semba RD. They Starved So That Others Be Better Fed: Remembering Ancel Keys and the Minnesota Experiment. J Nutr 2005;135:1347–52.
• Keys A, Brozek J, Henschel A, Mickelsen O, Taylor HL: The biology of human starvation Minneapolis: University of Minnesota Press; 1950.
• Keys A. Seven Countries: A Multivariate Analysis of Death and Coronary Heart Disease. Harvard University Press. New York: 1980.

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Fecha de Ultima Actualización: Miércoles 22 de Octubre del 2008.